PERMISO RETRIBUIDO RECUPERABLE PARA TRABAJADORES POR CUENTAS AJENA

Procedemos a aclarar el sentido y alcance de las medidas adoptadas por el Consejo de Ministros, en especial las que se contienen en el Real Decreto Ley 10/2020, de 29 de marzo

PERMISO RETRIBUIDO RECUPERABLE PARA TRABAJADORES POR CUENTAS AJENA

En relación con las últimas medidas adoptadas por el Consejo de Ministros, con motivo de la situación de alarma sanitaria, y medidas de contención que restringen total o parcialmente la actividad productiva de las empresas y de sus empleados, a partir del pasado lunes día 30 de marzo, procedemos a aclarar el sentido y alcance de las medidas, en especial las que se contienen en el Real Decreto Ley 10/2020, de 29 de marzo, que entró en vigor el pasado lunes, por el que se regula un permiso retribuido recuperable para las personas trabajadoras por cuenta ajena que no presten servicios esenciales. 


I.- Con carácter previo es preciso aclarar, resumidamente, las medidas acordadas por el Gobierno de España:

  • Con la declaración del estado de alarma, se decreta la paralización de determinadas actividades industriales y comerciales, que no son esenciales, (bares, restaurantes, cafetería, teatro, etc...).
  • En la propia declaración de alarma se declararon servicios esenciales para la comunidad, y por tanto, las empresas públicas y privadas vinculadas a la sanidad, (hospitales, centro de salud, laboratorios, et ..), o asociadas a la cadena de alimentación y de abastecimiento a la población, (agricultura, supermercados tiendas de alimentación, etc. ... ).
  • El resto de las empresas con actividades no prohibidas, (las referidas en el número 1 anterior), han podido ejercer su actividad hasta el pasado lunes día 30 de marzo, (por ejemplo, las industrias del mármol han podido llevar a cabo su actividad porque no realizan actividades de las prohibidas por el Decreto de alarma).

II.- El pasado lunes, día 30 de marzo, entró en vigor el Real Decreto 10/2020, de 29 de marzo, que regula y establece lo siguiente:

  • Un permiso retribuido obligado para todos los trabajadores de las empresas, cuya actividad no es un servicio esencial, es decir, han de suspender su actividad todas las empresas que no desarrollen su negocio en el ámbito de la sanidad y de la cadena alimenticia; por ello, desde el lunes la industria del mármol, en general, ha de suspender su actividad hasta el día 9 de abril.

Pero esta medida está adoptada en forma de permiso retribuido recuperable, que significa que los trabajadores han de                  compensar a la empresa las horas laborales no trabajadas desde el lunes 30 al jueves día 9 de abril. Esa recuperación se ha de hacer durante el resto del año. La empresa abonará la nómina como si se hubiere trabajado en los indicados días.

Esta medida sí afecta al sector del mármol, y por ello, en principio ha de cesar toda actividad en las canteras y en las fábricas de mármol.

  • Si embargo, es evidente que se puede observar a algunos trabajadores, talleres o fábrica manteniendo parcialmente la                 actividad laboral.

¿Cuáles son las razones para exista actividad en las algunas fábricas y talleres, si hemos afirmado que la actividad estaba prohibida?

Las razones para que se mantenga determinada actividad en las fábricas de mármol son las siguientes:

a)  La medida de suspender la actividad, desde el pasado lunes y hasta el día 9 de abril, solo afecta a los trabajadores por cuenta ajena, es decir, a los asalariados, pero no a los AUTONOMOS, lo que significa que los trabajadores autónomos pueden desarrollar su actividad.

b)  El Decreto establece que, pese a la orden general de paralización, se puede mantener una actividad mínima imprescindible, lo que quiere decir que se pueden llevar a cabo trabajos de mantenimiento.

c)  Se permiten los trabajos asociados al cumplimiento de contratos de venta internacional, lo que significa que se permite el trabajo para la realización de los encargos y trabajos internacionales.

d)  Se permite el trabajo a aquellas industrias que suministren a empresas cuya actividad resulta esencial; lo que quiere decir que las industrias de mármol que suministren a empresas del sector de alimentación, del sector sanitario, químicas y otras declaradas esenciales pueden seguir trabajando. Por ejemplo, las industrias de producción de micronizado de mármol que suministran producto a la industria química de la pintura, de fabricación de pastas de papel, y alimentación humana o animal, tienen permitida la actividad.

  • Para los casos en que se permite trabajar es necesario que la empresa entregue a cada trabajador una declaración responsable que pueda exhibirse a las fuerzas de seguridad por parte de los trabajadores si son “parados en un control policial”.

III.- De otro lado, y debido a que estamos en la creencia de que la situación actual se puede prolongar, nos encontramos trabajando y estudiando distintas posibilidades futuras para poder dar la mejor respuesta respecto de las soluciones que las empresas puedan adoptar, a saber:

  • En la actualidad, y hasta tanto se mantenga en vigor el estado alarma, no se podrá despedir por causa vinculada al COVD-19, lo que significa que las empresas solo tienen la posibilidad de ajuste de la capacidad productiva de su plantilla a través de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo, (ERTE), para suspender los contratos de trabajo o reducir la jornada. O bien proceder a un despido por causas diferentes, si existen, que en su caso podrá ser calificado como procedente o improcedente.
  • La cuestión es saber qué hacer, si como parece tras la finalización del presente período de alarma se prorroga su vigencia, al menos hasta el final del mes de abril, estando la mayoría de los expertos en la creencia de que las medidas adoptadas por el Gobierno de España se levantarán progresivamente, y no de una sola vez o de “golpe”.

El posible escenario del día 10 de abril, una vez se produzca la extinción del permiso retribuido, (apartado II de este escrito), la actividad de las empresas quedará afectada en mayor o menor medida, lo que puede directamente influir en los ingresos por ventas, que pueden disminuir si se producen cancelación de pedidos o suspensión de contratos.

En esa tesitura lo procedente será modular la capacidad productiva de la plantilla que, en nuestra opinión, ha de producirse a través de los ERTE, de suspensión de contrato o reducción de jornada, si se espera que la tanto la situación económica del conjunto del país como la de la empresa evolucionen favorablemente y de forma progresiva, a partir del levantamiento del estado de alarma.

  • Así las cosas, y partiendo de las hipótesis contempladas en los apartados anteriores, las empresas deben valorar la conveniencia de iniciar, en estos días, la tramitación de un ERTE, por si fuera necesaria la puesta en marcha de medidas de suspensión de contratos o reducción de jornada, bien a partir del día 10 de abril, o al día siguiente de levantarse la declaración del estado de alarma.

La duda que pudiera suscitarse entre elegir la vía del ERTE extraordinario y la tramitación ordinaria, a nuestro juicio, se resuelve en favor de la tramitación del ERTE ordinario, por las siguientes razones:

a) Si se tramita un ERTE extraordinario, cuando finalice el estado de alarma, si persisten las necesidades de la empresa de mantener la situación de suspensión de los contratos de trabajo, se ha de tramitar un nuevo expediente, es decir un ERTE ordinario, normalmente por causa productiva basada en drástica contracción de la demanda, y la correlativa disminución de ingresos ordinarios.

b)  En relación a las ventajas que para la empresa tiene la tramitación de un ERTE extraordinario, cabe señalar la reducción de los plazos, pero ninguna otra más, porque no exonera a las empresas de las obligaciones de cotizar las cuotas patronales a la Seguridad Social, ventaja que solo se da si el ERTE lo fuera por fuerza mayor, que en el caso de la industria del mármol es de complicada justificación.

En este tipo de ERTE su eficacia depende de un pronunciamiento de la Administración, y del mantenimiento del empleo durante un plazo de seis, (6) meses, a contar desde la fecha de levantamiento del estado de alarma.

c)  El ERTE ordinario,si bien en su tramitación resulta más prolongado por establecerse plazos más amplios, se puede reducir a menos de un mes en su tramitación, partiendo de la base del acuerdo entre la empresa y los trabajadores, lo que suponemos que en las actuales circunstancias será lo común.

En este tipo de ERTE su eficacia no depende de un pronunciamiento de la Administración, ni del mantenimiento del empleo durante un plazo de seis, (6) meses, a contar desde la fecha de levantamiento del estado de alarma.

d)  Los efectos comunes de los ERTE, tanto ordinarios como extraordinarios, son los siguientes:

  1. Persiste la obligación para la empresa de cotizar a la Seguridad Social, (normalmente el 33% de al base de cotización).
  2. El trabajador tendrá derecho a la percepción del 70% de la base de cotización, calculada según la media de los últimos 180 días anteriores a la fecha de efectos de las medidas adoptadas por la empresa en el ERTE.
  3. El ERTE evita la destrucción de empleo y ahorra a las empresas el pago de las indemnizaciones por despidos.

 

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